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Formación para equipos, agencias, universidades y profesionales. No teoría de manual: el criterio con el que se toman decisiones de marca todos los días, explicado con casos reales y practicado en el taller.
El problema
En la mayoría de los equipos hay ideas de sobra. Lo que falta es criterio compartido: una forma común de mirar una propuesta y decidir si sirve o no. Sin eso, cada revisión se convierte en una discusión de gustos y gana quien tiene el cargo más alto.
La otra carencia habitual es de proceso. Se pasa de la reunión a la pieza sin ninguna fase en medio, y así se acaba diseñando sin haber decidido nada. El resultado es trabajo que se rehace dos y tres veces, que es lo más caro que le puede pasar a un equipo.
Los talleres trabajan exactamente esas dos cosas: dar al equipo un lenguaje común para juzgar lo visual y un orden para llegar a la pieza con las decisiones ya tomadas.
Cómo trabajamos
Ningún taller se da igual dos veces: el contenido se construye sobre vuestros proyectos, no sobre ejemplos de otros.
Antes del taller se revisa lo que hace el equipo: piezas, marcas, campañas o trabajos de clase. Los ejercicios salen de ahí, así que lo aprendido se aplica el lunes siguiente.
Una parte explicada —cómo se lee una marca, cómo se detectan patrones, cómo se decide— y una parte de taller en la que el grupo lo aplica y defiende sus decisiones en voz alta.
No es formación de software. Lo que se entrena es la capacidad de mirar una propuesta y saber decir por qué funciona o por qué no, con argumentos que otra persona pueda seguir.
El equipo se lleva el marco de trabajo por escrito, los ejercicios y las conclusiones. Un taller que no deja material se olvida en dos semanas.
Qué incluye
Los bloques se combinan según el grupo, el tiempo disponible y lo que haga falta resolver. Estos son los que más se piden:
Qué es una marca y qué no: la diferencia entre identidad, estética y sistema, y por qué confundirlas es el error más caro del sector.
El ejercicio central del método DÍVERA: mirar una marca desde fuera del ruido y detectar qué comunica, qué contradice y qué está bloqueando su claridad.
Cómo se encuentran las conexiones que ordenan un proyecto. Pensamiento divergente aplicado: abrir caminos hasta encontrar el correcto, no ir en todas direcciones.
Cómo se construye un territorio, cómo se elige una paleta con criterio, cómo se monta un moodboard que decide en lugar de decorar y cómo se detectan incoherencias visuales.
Pilares, tono de voz y formatos. Cómo se pasa de publicar por publicar a construir percepción de marca publicación a publicación.
Para profesionales y equipos que tienen que posicionarse con nombre propio: qué comunicar, desde dónde y con qué límites.
Cómo ordenar un proyecto por fases, qué se decide en cada una y cómo se presenta una propuesta para que se apruebe por sus razones y no por gusto.
El bloque que más se agradece: se revisan proyectos reales del grupo delante de todos, con crítica argumentada y propuestas concretas de mejora.
Si lo que necesitáis es resolver un caso concreto de vuestra propia marca más que formar al equipo, el formato adecuado es una asesoría de dirección creativa.
Dónde se ve
Los talleres se explican con proyectos propios: qué se decidió, por qué y qué pasó después. Es más útil ver un sistema real funcionando que una teoría bien contada.
Preguntas
Lo más habitual es media jornada o jornada completa. Para programas más largos se reparte en varias sesiones semanales, que funciona mejor porque deja tiempo de aplicar entre una y otra.
Las dos. Presencial en Madrid y alrededores; en remoto para el resto. La parte de taller funciona bien en videollamada si el grupo no es demasiado grande.
Especialmente. Buena parte de las sesiones son para equipos de marketing, comercial o dirección, que son quienes aprueban lo visual sin haberse formado nunca en ello. El objetivo es que sepan pedir y juzgar, no que sepan diseñar.
Sí, y es una parte importante del trabajo. El contenido se adapta al programa de la asignatura y a lo que el alumnado tiene que entregar.
Sí, si el grupo está de acuerdo. El material escrito se entrega siempre, grabéis o no.